Creada en 1982, la asociación de los pueblos más hermosos de Francia tiene como meta promover las bazas turísticas de las pequeñas comunas rurales (menos de 5.000 habitantes) enriquecidas de un patrimonio de calidad. Una rigorosa encuesta está llevada a cabo antes de conceder el título. Hoy, solo 151 áldeas pueden valerse de esta marca. Nueve están en Dordoña y seis están en Périgord Negro.
Saint-Leon-sur-Vézère
Encantadora pequeña áldea de 450 habitantes, a medio camino entre Les Eyzies y Montignac. Es una pintoresca villa ubicada en una curva del Vézère. La entrada del pueblo está guardada por la casa solariega de Salle (siglo XIV) y su torreón. El castillo Clèrans (fin del gótico, torre a matacàn del siglo XVI) se desvela en el pueblo y domina el río con sus torres. La joya de Saint-Léon-sur-Vézère es su maravillosa iglesia romana del siglo XII con sus páredes en piedras rubias de país y su techado de lauze. Nota: en el cementerio, una inscripción en oc, en el frontón de una capilla expiatoria, recuerda la leyenda del pueblo. Un doméstico, que envió una flecha en el crucifijo de la iglesia, cayó muerto, la cabeza « detras y adelante ». A finales del XIX, arqueólogos han tenido la sorpresa, hurgando su tumba, de encontrar un esqueleto con la cabeza del otro lado.
Saint-Amand-de-Coly
El pueblo reune varias casas y palomares típicos de Perigord Negro. Sin embargo, sobre todo está conocido por su iglesia abacial del siglo XII. Esta se impone en el paisaje por la potencia de su porche torreón y de su inmensa arco ojival. Las murallas y los múltiples puntos de defensa de la iglesia dan una idea de la importancia de esta abadía augustiana que ha reinado sobre vastos territorios y resistido a pruebas como la guerra de Cien Años y las guerras de religiones.